En estos momentos me siento prisionero del cilindro... Hemos peleado y he salido vencedor, creía. No sabía que mientras destruía su perfección geométrica el material me envolvía con sus redes; misterios de la cosa del arte. Según desdoblaba el material para hacerlo crecer en el espacio, éste, taimado, me hizo obsesionar en su estructura perfecta y... me ha podido ¡tiene tantas cosas un cilindro!. Para los que estudiamos en su día las cuatro reglas y poco más el cilindro, el cono y la esfera eran nuestro universo geométrico, capaz de ser tocado y jugarlo: un canuto, un bolindre, el cucurucho de los helados... Dormir dentro de un cilindro es incomodísimo, axfisia, oprime... pero no hay otro remedio si has de hacer esculturas... Y pensar que quería ser libre. Hace dos días que me guiña el ojo un trozo de plomo y me gusta... Temo lo peor, que su ahogo sea lastre y me lleve al fondo del pensamiento y me obsesione. Todo puede ser; las batallas en el arte son muy efímeras ¿Por qué no hacer una mariposa de papel?
1 comentario:
Creo que el que ha vencido has sido tú, amigo Jesús,has destruido la perfección para construir lo perfecto .
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